jueves, 9 de diciembre de 2010

A casi un año del aumento a las tarifas del transporte público

A principios de éste año, el viernes 29 de enero del 2010, para ser exactos, se publicó en los principales periódicos de la ciudad, que el gobierno del Estado de México había aprobado el aumento a la tarifa del transporte público de $5.50 a $7.00. Estas acciones se basaron en la promesa por parte de los líderes de las rutas de mejorar el servicio y las unidades, de hecho, el argumento decía así: "Bonitos y baratos no se puede", palabras de Juan Sánchez Peláez, presidente vitalicio de la Alianza de Autotransportistas Autónomos de la República Mexicana A.C.

Las unidades del transporte público siempre han lucido en malas condiciones, los choferes no tienen la mas mínima cortesía para con el pasaje, sin mencionar que no tienen ninguna clase de preocupación por su vida, ni por la de los demás, pues pareciera que buscan la forma más atrevida de estrellarse con los coches que los rodean, la mayoría no cuentan con licencia para manejar, ya ni pedir que cuenten con el tarjetón de registro de ruta, el cual debería estar visible.

Todos los usuarios tenían la esperanza de que esta vez si cumplieran, porque cada vez que quieren un aumento en las tarifas prometen lo mismo, mejor servicio, mejores unidades, y siempre terminamos con el peor servicio y unidades que se caen a pedazos. Aunque éste año hay algo que ha ayudado, el programa de renovación de unidades por el Bicentenario, todas la unidades que ahora ostentan un hermoso color verde, que han sido renovadas (espero que no a costa de nuestros impuestos), pero que siguen siendo conducidas por personas irresponsables, que además de todo se niegan a respetar la tarifa y siempre quieren cobrar lo que se les antoja en ese momento, sobre todo si es de noche, aprovechándose de la necesidad del usuario.

Así que yo pregunto, ¿En algún momento fue bonito y barato? Estamos hablando de uno de los transportes más caros y con peor servicio en el mundo, todos los días hay que jugarse la vida con ellos, nos guste o no, y además pagar un alto costo por ello.

Espero sinceramente que el proyecto del Mexibus, no sea otra estafa mas.

Se despide por el momento un fénix, deseando que quién lea, no muera a causa del transporte público.

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