sábado, 22 de enero de 2011

Después de la vacaciones; el regreso a clases

Después de varias semanas de vacaciones, un mes para ser exactos ( para todos los que estamos en plan cuatrimestral), es tiempo de volver a clases, son la vaciones más largas que tenemos, así que, al menos yo, no estoy acostumbrada a pasar tanto tiempo fuera de la escuela, además regreso con nuevos horarios y nuevos grupos, sin que ninguno de mis viejos alumnos esté de nuevo conmigo, lo que significa, nuevamente aprenderme el nombre de 200 alumnos, o al menos hacer el intento.

Como cada vez que inicia un grupo nuevo, comenzamos por las presentaciones, no porque yo crea que me va a servir para recordarlos, sino para que se sientan importantes al presentarse, además, no hay mejor manera de medir su creatividad, entusiasmo y soltura, desde el primer momento del cuatrimestre. Así pues la presentación consiste en dos faces, la primera, ellos dicen su nombre (y apodo), carrera (en el caso de materias de tronco común) y sus expectativas (así de simple, ellos escogen qué expectativas, laborales, personales, etc). Y bueno, las respuestas a la parte de las expectativas, son básicamente las mismas, lo que nos dice que mis alumnos carecen de creatividad, vamos desde "terminar mi carrera", hasta "poner mi propio negocio". Y es entonces cuando yo me pregunto, ¿Acaso no tienen mas sueños o metas?

La segunda parte de la presentación consiste en hacer preguntas, de ellos hacia mi, con la libertad de preguntar lo que quieran, nuevamente, medimos con esto su creatividad, su capacidad cognitiva, y por supuesto, que tan metiches pueden llegar a ser. Y las preguntas aquí, si bien son un poco más entusiastas, termino respondiendo a 5 grupos diferentes lo mismo, si tengo novio, si soy casada, si tengo hijos, en donde estudié, si tengo mascotas, que mascotas tengo, si tengo coche y si dejo mucha tarea; y con esto, se les acaban las preguntas.

Para la segunda clase, una vez que ya pasamos las presentaciones, comenzamos con el temario, pero ahora si, quieren preguntar, quieren saber, cosas personales, a pesar de que la primer clase tuvieron esa oportunidad, al parecer les sirve el tiempo para pensar, aunque no mucho, porque las nuevas preguntas también se parecen; si vivo sola, si tengo planes de casarme, si pienso en ser infiel, y cosas parecidas, a lo que siempre les respondo igual, las preguntas que no se refieren a la materia, fueron la clase pasada, ni modo, perdieron su oportunidad.

Ya trabajando sobre la materia, comienzo a identificar características llamativas de cada subgrupo, y sobre esas características, se ganan sus sobrenombres, los cuales, los perseguirán hasta el final del curso; en esta ocasión, tenemos a las Hormigas, las niñas que siempre están atentas, que siempre están trabajando; después encontramos a las Avispas, un grupo integrado por tres niñas que no se concentran por nada del mundo, su foco de atención dura menos de 3 segundos; también tenemos a los Avispones, subgrupo de las Avispas, pero encabezado por un hombre gay; además no puede faltar en todo grupo social, el grupo de los Chismosos, aquellos que están metidos en todo, saben todo, y todo es de su interés; y por último (hasta ahora), tenemos a los Elefantes, serenos, pasivos y tranquilos, pero letales si les provoca, y con una memoria peculiar. Así pues, esos, al menos hasta ahora, son mis nuevos alumnos, habrá que ver que dicen ellos de mi.

Se despide un Fénix, con nuevos alumnos.

jueves, 6 de enero de 2011

Renovando la licencia de conducir

Aprovechando las vacaciones, fui a renovar mi licencia de conducir, un trámite que me resistía a realizar, pero que era necesario hacer. Hace dos años, cuando renové mi licencia en ese tiempo, me enfrenté con gente burócrata y corrupta, lenta y sin la menor intención de realizar su trabajo de forma eficiente y rápida, en esta ocasión, para mi desagrado, se encontraba exactamente la misma gente, sólo que más codiciosa, más corrupta, y uno pensaría, si las cosas van en aumento, quizás ahora, sean más eficientes, más rápidas, pero no, al contrario, esa parte, fue al contrario, menos eficiente, menos rápida.

El recinto que alberga al departamento de tránsito correspondiente al municipio de Cuautitlán México (o Cuautitlán de Romero Rubio, como algunos lo conocen), es uno de los más lentos y corruptos que he conocido en mis años como conductora, en esta ocasión, fui acompañada por mi madre y su marido, pues su licencia expira por la misma época (claro aprovechando el periodo de vacaciones), llegamos al rededor de las 10:00 A.M. Había varias filas, pero ninguna indicaba para qué servía cada una, así que tuvimos que preguntar, pero la gente que atendía las ventanillas, estaba muy ocupada platicando entre ellos o desayunando, así que no se pudo obtener información alguna de ellos, sin embargo, la gente formada fue muy amable al indicarnos para qué era cada fila, así que nos formamos en la fila correspondiente a la recepción de documentos, donde un chico en entrenamiento (que no parecía estar muy seguro ni de su nombre, mucho menos de su función), recibía y capturaba los datos de cada uno en su computadora, éste chico mandaba a esa gente cuyos documentos habían sido recibidos, a otra fila, donde se daba la orden de pago, que a su vez, era capturada por otra señora, que pasaba más tiempo fuera de su lugar que capturando las órdenes de pago; entre ambas filas tardamos una hora y media, y solo había seis personas delante de nosotros.

Una vez que nos fue entregada la orden de pago, había que hacer otra fila para la caja, donde no sólo se ocupaban del pago de licencias, sino también del pago de infracciones, así que la gente iba en aumento en esa fila en particular, donde para colmo, su encargada, no se encontraba presente, así que ahí perdimos media hora más.

Después había que integrarse en otra fila, para realizar el trámite de toma de huellas, firma y foto, sólo que había un pequeño detalle, nadie, en ningún momento avisó a toda esa gente, que debían entregar su hoja de pago en ventanilla, ni mucho menos que se atendería a la gente, no como se encontraba formada, sino en el orden en que entregaron sus hojas, así que todos defendían su lugar en la fila como si su vida dependiera de ello, por supuesto que para éste punto, el número de personas esperando, duplicaba el número de personas que se encontraban cuando llegamos, así que en esa fila duramos una hora hasta que la gente inconforme comenzó a amontonarse cerca de las ventanillas, y la señora que se encargaba de capturar las órdenes de pago e instruir (y avergonzar públicamente)  al chico en entrenamiento, se sintió acosada y decidió instruir a la gente sobre el proceso como debía ser, y ordenar a todos según el turno que realmente ocupaban, prometiendo que con eso el trámite se realizaría más rápido. Si dos horas más es considerado como  rápido, no quiero saber como habría sido lento.

En la fila, la gente tiende a platicar, para pasar el tiempo un poco menos aburrido, así que entre las conversaciones, un hombre aseguró haber revisado la página de Internet, y según él, los costos eran otros, más bajos, pero que la gente que lo atendió se excusó diciendo que por temporada alta, los precios siempre suben (obvio que es temporada alta, la gente no tiene cinco horas para gastar ahí en horas de trabajo), además, según aquel hombre, la página decía que para renovación de licencia de automovilista, no era necesario hacer examen de conocimiento del reglamento de tránsito (cosa que yo dudo sinceramente, pero él decía que así era), así que los chismes al respecto comenzaron a rolar entre las personas formadas, hasta llegar a oídos de mi madre y su marido, quienes recordaron que hace dos años, les tocó ver que a la gente que solicitaba licencia de chofer, permisos, renovaciones en personas mayores o muy jóvenes (casi parecía por sorteo), les cobraban $50.00 por no realizar el examen, de forma descarada; esto se convirtió en otro tópico de las conversaciones de la fila, al grado que muchos de los que estaban ahí para sacar cualquiera de estos tipos de licencia, fueron consiguiendo cambio, pues además se especulaba que si decidías presentar el examen, era seguro que lo iban a reprobar, y una vez presentado el examen, y habiéndolo reprobado, había que pagar y pasar por todo  el trámite completo, de nuevo (esta parte la verdad es no fue más que simple conjetura).

Al fin llegó mi turno de pasar, y en efecto, me tocó ser testigo de como a un señor que iba adelante, solicitando licencia de chofer, le pidieron dinero, pero no fueron $50.00, no, en esta ocasión fueron $100.00 (la inflación también afecta a los corruptos funcionarios públicos). Afortunadamente para mi, yo no me tuve que enfrentar a la odiosa "señora" que se encargaba de ese "trámite", pues en esta ocasión, sólo atacaban a choferes.

El resto del trámite, las huellas, la firma y la foto, sólo tomaron diez minutos más de tiempo, así salí huyendo de ahí. Y puedo asegurar que dentro de dos años que debo renovar mi licencia, no lo haré ahí.

Por último, hace dos años que fui testigo de la corrupción, hice mi denuncia telefónica, esperando que las cosas cambiaran, pero éste año, me encontré con las mismas personas, y la misma corrupción.

Se despide un Fénix, deseando que no caigan en esa oficina de gobierno, y que no ayuden a que la corrupción crezca.

sábado, 1 de enero de 2011

De la noche vieja al año nuevo

Antes que nada, ¡Feliz año nuevo 2011 a todos!

Dicho esto, hablemos un poco de los rituales de la noche vieja, la cena de año de nuevo:

Existen diferentes maneras de celebrar la noche vieja o cena de año nuevo, todo depende del tipo de persona; existen aquellas que pasan la noche en casa, solos acompañados por su pareja, amigos y/o familiares; otros prefieren salir de casa, celebrar en salones de fiestas, ir a casa de algún familiar o amigo, o pasarla en algún restaurante o antro; y por supuestos hay aquellos que reciben el año trabajando.

En mi caso muy particular, bueno, celebro en compañía de muy peculiar familia; verán, tengo 6  ruidosas, escandalosas y voluntariosas tías por el lado de mi mamá, ellas decidieron que para hacer feliz a su madre (mi linda abuelita), turnarse la cena de año nuevo, de la mayor a la menor, éste año, comenzando de nuevo el ciclo, tocó el turno a la hermana mayor, así que el centro de reunión se ubicó algo al sur de la ciudad de México. Mi familia es un poco numerosa, además de las 7 hermanas están 4 maridos correspondientes, y 12 sobrinos (primos para mi), que van desde un hombre de treinta y tantos, hasta una bebe de meses; así que todos reunidos en la casa de la hermana mayor, cuya obligación es organizar todo, repartir qué debe llevar cada una de sus hermanas para la cena, y esto va desde los refrescos y botanas, hasta quién hace el pavo y el resto de la comida.

Para la cena el pavo es cocinado por mi hermano mayor (que tiene complejo de chef internacional), y cada año es cocinado de manera diferente y nunca de la forma tradicional, éste año fue hecho al axiote y jugo de mandarina, acompañado por el tradicional guisado de "relleno de pavo" y ensalada de manzana, que la segunda hermana en la lista hace de forma extraordinaria, y un espagueti (del tipo que sirven en bodas y quince años), que una de las hermanas más jóvenes realiza para deleite de su marido y su hijo (pues sólo a ellos les gusta).

Como en todas las familias, existe aquella persona impuntual, que por obvias razones, se le asigna la tarea que no pueda interrumpir de ninguna forma la cena, en éste caso, la cuarta hermana, a quién se le encomienda la tarea de proveer las uvas, y que para hacerlo bien, dado que es lo único que se le ha encomendado, realiza pequeñas bolsas individuales etiquetadas con los nombres de todos los asistentes.

Es común en toda familia, que exista alguien que odia cocinar, y éste es el caso de mi madre, la tercera de las hermanas, a quién sólo se le encomienda el pan, refrescos y botanas, y todo aquello que se pueda comprar.

Así que una vez que se tiene todo, comienza la locura en la cocina, donde entran y salen platos, llevados por los meseros de lujo, o sea, todo aquel que se ofrezca o se asigne para la tarea. Por ser una familia que se encuentra distribuida por toda la ciudad (unos viven en el centro otros en el sur y otros más en el norte), y separada por el tráfico, nos es muy común vernos reunidos a todos, sólo en bodas, algunos cumpleaños y la cena de año de nuevo; así que todos aprovechan para ponerse al tanto de la vida de los demás, unos con genuino interés, otros por chisme y unos más para poder alardear de su propia vida.

Y así entre charlas sinceras y otras no tanto, llega la cuenta final, el clásico 10, 9, 8, etc. Cada quién toma su bolsa etiquetada de uvas  y su copa de sidra (previamente repartidas), y se ponen a comer uvas como si la vida se les fuera en ello. Cuando ya todos hubieron terminado sus uvas, mis "adorables" tías piden a mi abuelita que diga el brindis (al cual cada año se niega), y como era de esperarse, mi linda abuelita, trató de salvarse del brindis, y como cada año, no lo consiguió, éste año fue convencida por la segunda hermana y mi madre, cosa curiosa, ambas le "soplaron" el discurso, de forma bastante indiscreta, pero muy cómica.

Ya dado el discurso, hecho el brindis, vienen los abrazos, estos, al igual que las conversaciones, fueron de los más sinceros, hasta los menos sinceros. Y al último de todo, el pastel para festejar a la menor de las hermanas, que tuvo la suerte (quien sabe si buena o mala), de nacer el día 31 de diciembre.

Y con esto concluye el festejo de la noche vieja y el año nuevo en mi familia.

Se despide un Fénix feliz por un año nuevo, dejando atrás el viejo, y deseando un feliz comienzo para todo aquel que lea esto.