viernes, 18 de febrero de 2011

Después de 14 de Febrero

En esta semana tuvimos la celebración de una fecha muy importante para la sociedad, en especial para los jóvenes y adolescentes, por desgracia, no me refiero a una fecha conmemorativa, o relacionada con la historia, no, estoy hablando de uno de los más grandes logros de la mercadotecnia.

El 14 de Febrero, el día del amor y la amistad, la fecha en la que todas la parejas se reconcilian y actúan como si jamás pelearan, la fecha en que a pesar de decir que celebran al amor y a la amistad, nadie está con sus amigos, muchos, ni siquiera recuerdan que los tienen, y por supuesto, no podemos dejar de lado a todos aquellos que, como no tienen pareja, se amargan o deprimen, por que al no tener pareja con quien celebrar, automáticamente no tienen a nadie más, ni amigos ni a nadie que demuestre valer la pena para festejar.

Durante días previos al 14, vemos por las calles a montones de globeros cargando un botín preciado, millones de globos de todos tamaños, colores, formas y mensajes invaden las calles, cientos de puestos ambulantes con montones de peluches variados, dulces de todos precios y cuanto invento inútil de color rojo o rosa y lleno de moñitos. Y obvio, las calles llenas de regalitos y gente comprándolos a diez veces su precio real, pero no importa, todo se vende, porque es para el ser amado.

En la escuela donde trabajo, realizaron una dinámica con algunos de los chicos, tuvieron un puesto de venta de globos, regalos y chocolates, además un buzón, donde los chicos podían ir a dejar cartitas de amor, una comisión encargada del buzón distribuiría las cartas y regalos por todos los salones, así que lo pobres profesores, tuvimos que sufrir las constantes interrupciones de la entrega; por último, algunos chicos más anduvieron por la escuela regalando besos y abrazos, así que recibí muchos de esos, pues los chicos que conformaban dicho grupo, eran o fueron en algún punto, alumnos míos.

Y así pasó el 14, lleno de colores pastel, intercambio de regalos y felicitaciones.

El día 15, para éste día todavía se conservaba un poco del espíritu de amor, algunos continuaban hablando o mostrando sus regalos, las parejas seguían amándose tanto y todo sigue siendo felicidad. Pero para el 16, ya nadie se acuerda que alguna vez fue 14, las rutinas normales regresan, los colores se han desvanecido y todo el mundo ha comenzado a tomar un ritmo menos amoroso. Para el 16, las flores que recibieron han comenzado a marchitarse y las envolturas de los dulces que fueron consumidos, descansan en la basura, para no dejar recuerdo de su existencia. Para el día 17 todos los peluches han comenzado a formar una fina capa de polvo, amontonados en un estante con otros más, para ser olvidados hasta el año entrante cuando un nuevo integrante de la colección se incorpora. Y para el 18, tan sólo cuatro días después, todo rastro del 14 ha quedado olvidado.

Y Yo me pregunto ¿realmente vale la pena? Al parecer para millones y millones de personas sí, y si eres una de las pocas excepciones, eres un amargado, así que habrá que elegir, si ser un amargado o ser parte de la locura anual del 14 de Febrero.

Se despide un Fénix que no comprende tanto alboroto por un día.

1 comentario:

  1. Estoi de acuerdo en parte... Aunq tb hay que decir que algunos hombres son taaaan vagos y despitaos que hay que recordarles anualmente que, como minimo, una vez al año nos traten como reinas.
    Yo NO quitaria el 14F del calendario. y me parece una excusa injustificable y cómoda para esta nueva revelion ideologico-social. que a muchos, les viene de perlaaaas!

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